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Anemia: ¿Qué es y cuáles son sus síntomas?

Publicado: 25 febrero, 2020 - Actualizado: 28 julio, 2020 | 6'

¿Te sientes permanentemente cansado y sin fuerzas? Quizá estás pasando por un proceso de anemia. Esta afección se produce cuando nuestro organismo no es capaz de generar los glóbulos rojos suficientes para transportar un nivel adecuado de oxígeno a las células que conforman los tejidos de nuestro cuerpo.

La anemia puede ser temporal o prolongada, leve o grave y de muy distintos tipos, y es un problema de salud pública mucho más frecuente de lo que a menudo se piensa. Según la Organización Mundial de la Salud, 1620 millones de personas en el mundo padecen anemia, de la cual la anemia ferropénica (bajo nivel de hierro en el cuerpo), es la más frecuente, en el 50% de los casos. 

A continuación, los síntomas más comunes, tipos y causas de anemia y los mejores consejos para evitar su aparición y afrontarla.

Principales síntomas de la anemia

Los síntomas más frecuentes de anemia son:

  • Fatiga y debilidad
  • Piel pálida
  • Latidos irregulares del corazón
  • Dificultad para respirar
  • Mareos
  • Manos y pies fríos
  • Dolor de cabeza.
  • Poco apetito, especialmente, en lactantes y niños con anemia por deficiencia de hierro
  • Uñas y cabello quebradizos

La gravedad de la anemia, el estado físico de la persona afectada o la edad explican que, en algunos casos, la anemia apenas presente síntomas. En otros casos, los síntomas son tan notables que exigen una inmediata consulta médica.

Causas de la anemia

Para entender por qué se produce la anemia, es necesario aclarar antes algunos conceptos.

El cuerpo produce tres tipos de glóbulos sanguíneos: glóbulos blancos para combatir infecciones; plaquetas para ayudar a que se coagule la sangre; y glóbulos rojos para transportar oxígeno por todo el cuerpo, siendo todos producidos en la médula ósea que se localiza en los huesos, principalmente aquellos que son largos.

Los glóbulos rojos contienen hemoglobina, una proteína que les permite transportar oxígeno desde los pulmones hacia todas las partes del organismo. La hemoglobina es rica en hierro, por lo que su producción depende de la cantidad de hierro en el cuerpo, de la vitamina B12, folato y otros nutrientes de los alimentos que consumimos.

Cuando la cantidad de hemoglobina dentro de los glóbulos rojos está por debajo de 13 g/dl en hombres adultos y 12 g/dl en mujeres adultas no embarazadas, se dice que la persona presenta anemia.

Las causas más comunes que determinan si tienes o no anemia son:

  • Pérdida de sangre (hemorragia abundante) que puede ser repentina, tal como ocurre como consecuencia de una lesión o durante una cirugía, o puede ser crónica debida a trastornos en el tracto digestivo o el urinario, o debida a menstruaciones abundantes.
  • Producción insuficiente de glóbulos rojos debido a desequilibrios en los nutrientes claves para la formación de los glóbulos rojos, como son el hierro, la vitamina B12, el ácido fólico, el zinc o el cobre, entre otros, así como un adecuado balance hormonal, sobre todo de eritropoyetina (hormona que estimula la producción de glóbulos rojos). Estos desequilibrios pueden ocasionar que la formación de glóbulos rojos sea deficiente, o que sus formas no sean las óptimas para transportar el oxígeno.
  • Destrucción excesiva de glóbulos rojos, en general en un proceso normal los glóbulos rojos tienen una duración aproximada de 120 días tras los cuales los órganos tales como la médula ósea, hígado y bazo los eliminan. Si por alguna situación extraordinaria el ritmo de destrucción de los glóbulos rojos es mayor que el ritmo de producción, el resultado es una anemia hemolítica que, no obstante, es poco frecuente.

Tipos de anemia

Existen varios tipos de anemia: ferropénica, perniciosa, falciforme, aplásica, entre otras. Veamos las dos más frecuentes e importantes:

Anemia ferropénica

La anemia ferropénica es la más común y se produce cuando nuestro organismo no tiene la cantidad de hierro necesaria para generar los glóbulos rojos sanos necesarios para llevar oxígeno a las células. Este tipo de anemia puede producirse cuando las exigencias de hierro de nuestro cuerpo superan las reservas, como por ejemplo, durante el embarazo, así como también por pérdida de sangre como por el sangrado menstrual abundante, úlceras, lesiones en el tracto gastrointestinal, etc.

Anemia perniciosa

La anemia perniciosa se produce cuando la disminución de los glóbulos rojos está motivada por deficiencia en vitamina B12 y folato. Suele producirse en situaciones extremas de malnutrición o en personas que por ciertas situaciones no sean capaces de absorber la vitamina B12 o el folato dentro del tracto gastrointestinal.

¿Cómo saber si tengo anemia?

Si tienes algunos de los síntomas descritos anteriormente y te sientes cansado o fatigado sin causa aparente, puede que estés ante un episodio de anemia.

No te alarmes. Normalmente no son graves y tienen fácil solución. Lo primero es siempre consultar con tu médico para proceder al diagnóstico. Para ello, bastará con que te acerques hasta tu centro de salud, ya que un simple análisis de sangre te sacará de dudas. Es posible que te hagan además otras pruebas para determinar el origen de la anemia y definir los posibles tratamientos.

Anemia

¿Puedo saber si tengo anemia mirando mis ojos?

Si sospechas que tienes anemia, una prueba rápida y sencilla es examinar el interior del párpado. Solo necesitarás colocarte delante de un espejo, bajar el párpado con el dedo índice y observar el color. Si el tono es muy apagado es posible que tengas anemia.

Esta observación – y esto es importante —nunca sustituye a un diagnóstico médico. Si sospechas que tienes anemia, acude a tu centro de salud para confirmar o descartar esta posibilidad.

Factores de riesgo de la anemia

Varios factores pueden incrementar el riesgo de padecer anemia. Según la Clínica Mayo, los más frecuentes son los siguientes:

  • Una dieta desequilibrada. Si llevas una alimentación baja en hierro, vitamina B12 y folato, el riesgo de padecer la enfermedad se incrementa.
  • Edad. Los mayores de 65 años tienen mayor riesgo de anemia.
  • La menstruación. Las mujeres en edad fértil tienen mayor riesgo de anemia por la pérdida de sangre –y glóbulos rojos—durante el periodo.
  • Embarazo. Las embarazadas que presenten desequilibrios en hierro y vitaminas como el ácido fólico, también tienen más riesgo.
  • Úlceras de estómago. La pérdida lenta y crónica de sangre también aumenta los riesgos.
  • Trastornos intestinales como la enfermedad de Crohn, la colitis ulcerosa o la celiaquía dificultan la absorción de nutrientes por parte del intestino.
  • La genética. Si tienes familiares que hayan padecido anemia hereditaria, debes solicitar consejo médico.
  • Otros factores como enfermedades crónicas (cáncer, insuficiencia renal), de la sangre y trastornos autoinmunitarios, alcoholismo, exposición a sustancias tóxicas o la ingesta de ciertos medicamentos. Todo ello puede afectar a la correcta formación de los glóbulos rojos.  

La anemia en el embarazo

Las necesidades de hierro son mayores durante el embarazo para facilitar el correcto desarrollo del feto y la placenta. Cuando el aporte de hierro no es suficiente, se produce la anemia de la gestante, es un proceso bastante frecuente, pero fácilmente reversible, y se presenta hasta en un tercio de las mujeres embarazadas especialmente durante el tercer trimestre.

Una buena alimentación puede prevenir la anemia por deficiencia de hierro durante el embarazo, así como el consumo de suplementos prenatales con hierro y vitaminas (ácido fólico y vitamina B12), puede ayudar a prevenir y a tratar la anemia ferropénica durante la gestación.

Si existe riesgo o sospecha de anemia, la embarazada siempre debe contactar con su profesional sanitario. Será él quien determine la cantidad necesaria de hierro que puede tomar para garantizar su salud y el correcto desarrollo del feto.

 ¿Cómo combatir y prevenir la anemia?

Mantener un estilo de vida saludable es la mejor manera de descartar la anemia. Una buena alimentación, la práctica de ejercicio físico y evitar el consumo de tóxicos como tabaco o alcohol pueden convertirse en el mejor aliado contra la anemia. En situaciones extraordinarias, los complementos alimenticios pueden resultar de ayuda. A continuación los mejores nutrientes para la anemia.

¿Cuál es la mejor dieta para la anemia? Vitaminas y alimentos recomendados.

Dietas ricas en hierro

Este mineral entra en nuestro organismo a través de los alimentos que ingerimos. Son ricos en hierro los siguientes alimentos:

  • Yema de huevo.
  • Carne de vacuno y de cerdo
  • Mariscos y Sardinas.
  • Frutos secos (almendras, nueces).
  • Legumbres.
  • Pan integral.
  • Cereales enriquecidos.

Dietas ricas en folatos

Como ocurre con el hierro, los folatos también se ingieren mediante la dieta. Son ricos en folatos:

  •   Hígado de vaca.
  •   Soja.
  •   Espinacas y verduras de hoja verde.
  •   Frutos secos (cacahuetes, nueces).
  •   Habas y guisantes.
  •   Lombarda.
  •   Naranja.
  •   Espárragos.

Dietas ricas en vitamina B12 o cobalamina

Son alimentos ricos en vitamina B12 los siguientes:

  • Carne e hígado de vacuno.
  • Almejas.
  • Pescados.
  • Carne de ave.
  • Leche, huevos y derivados.
  • Cereales enriquecidos.
  Referencias

Infografía sobre la anemia, causas, tipos y cómo combatirla y prevenirla



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