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El insomnio y otros trastornos del ciclo del sueño ¿Tienes problemas para dormir?

El insomnio y otros trastornos del ciclo del sueño ¿Tienes problemas para dormir?

Publicado: 30 noviembre, 2020 - Actualizado: 20 octubre, 2021 | 6'

¿Por qué nos preocupa tanto el insomnio? El sueño, junto con la alimentación y el ejercicio físico, forman los tres cimientos principales de la salud. De hecho, según la Sociedad Española del Sueño, las personas pasan un tercio de su vida durmiendo.

La importancia del sueño

El descanso es una actividad imprescindible para el organismo, en el que juega un importante papel para numerosas funciones básicas, puesto que se encarga de hacer que el cuerpo se recupere y se reponga física y psicológicamente.

Las horas de sueño que debe dormir cada persona varían en función de múltiples factores, principalmente están relacionadas con la edad, aunque también influyen otros como el embarazo, factores ambientales o el estado de salud.

Entre un 50-60% de la población vive con insomnio crónico

A pesar de que lo aconsejable es dormir las horas que permitan funcionar al organismo con normalidad, la National Sleep Fundation (NSF) recomienda que un adulto debería dormir entre 7 u 8 horas diarias. Sin embargo, según esta fundación algunos estudios demuestran que alrededor del 50% o 60% de la población adulta vive con insomnio crónico.

La importancia del sueño es esencial en nuestra salud, ya que no descansar correctamente puede pasar factura en numerosos aspectos de la vida como en el estado de ánimo, en el sistema inmunológico o efectos a largo plazo como dolores de cabeza o incremento de peso.

Por ello, es de vital importancia no descuidar la calidad del descanso con el fin de tener un descanso reparador que incida positivamente en nuestro desempeño y salud.

¿Qué es el insomnio?

El insomnio es el trastorno del sueño más frecuente. Este se produce cuando existen dificultades a la hora de quedarse dormido, así como de hacer que el sueño perdure. Es decir, cuando la persona es incapaz de conciliar el sueño, cuando se despierta de forma continuada a lo largo de la noche o cuando se despierta con mucha anterioridad a lo previsto.

Las consecuencias del insomnio suelen traducirse en una mala calidad en el sueño que da lugar a la falta de descanso. Esto puede reflejarse en falta de energía durante el día, excitabilidad, cambios en el humor, problemas de concentración o, si se produce de forma prolongada en el tiempo, la aparición de ciertas enfermedades.

Tipos de insomnio

Si se desconoce el origen por el que se produce este trastorno y tampoco viene provocado por ninguna afección, se denomina insomnio primario. Por el contrario, el insomnio secundario se produce cuando sí se conoce la razón por la que tiene lugar, como por ejemplo a causa de ciertas afecciones de salud, variaciones del horario, etc.

Asimismo, también se puede dar el insomnio debido a la menopausia, el cual está relacionado con causas hormonales, o por la jubilación, derivado principalmente de las nuevas rutinas horarias.

Por otra parte, en función de cómo se manifiesta este trastorno, se divide en:

  • Insomnio de inicio, que consiste en la incapacidad de quedarse dormido durante la primera media hora.
  • Insomnio de mantenimiento, una vez que la persona logra quedarse dormida, pero es incapaz de mantener el sueño.

En lo que respecta al tiempo que persiste el insomnio, también es posible encontrar el insomnio crónico y el insomnio transitorio.

  • Insomnio crónico

Se conoce como insomnio crónico cuando la duración de estos problemas de sueño dura un mes o más. Puede tener repercusiones muy negativas en nuestra salud física y psicológica.

  • Insomnio transitorio

El insomnio transitorio es aquel que puede durar días o semanas, pero es inferior al mes. De forma general suele estar relacionado con el estilo de vida.

Principales causas

El insomnio puede estar originado por diversos factores que también pueden estar conectados entre sí:

  • Fisiológicas: la edad puede intervenir en las alteraciones de sueño debido, por ejemplo, a los cambios hormonales en determinadas etapas o al envejecimiento.
  • Relacionadas con el estilo de vida: irregularidad en los horarios de sueño, siestas, uso de pantallas tecnológicas antes de irse a dormir, realización de ejercicio físico con demasiada intensidad, etc.
  • Psicológicas: situación de preocupación continua, situaciones de estrés o el temor a no conciliar el sueño son algunas de las causas que pueden afectar a la hora de dormir.
  • Ambientales como el ruido o los cambios de temperatura.
  • Patológicas: determinadas enfermedades cardiovasculares, pulmonares o neurológicas, entre otras, pueden ser las responsables de estas alteraciones.
  • Alimentarias: la ingesta de comidas muy copiosas antes de acostarse o los problemas de reflujo gástrico que padecen algunas personas pueden causar un malestar físico que afecte en el ciclo del sueño. Asimismo, las consecuencias derivadas de sustancias como la cafeína o el alcohol también pueden afectar en el ciclo del sueño.

Insomnio

Alteraciones del ciclo del sueño

Además del insomnio, existen otros tipos de trastornos que afectan en el ciclo del sueño, lo que influye en la calidad de vida de la persona.

Narcolepsia

Entre los más frecuentes se sitúa la narcolepsia, en la que se padece de una gran somnolencia durante el día pudiendo llegar hasta el punto de quedarse dormido durante varios segundos.

Apnea del sueño

La apnea del sueño es un trastorno que se produce cuando la persona, mientras duerme, deja de respirar en varias ocasiones durante varios segundos.

Los síntomas que la identifican son los ronquidos muy sonoros y la sensación de cansancio a pesar de haber dormido lo suficiente.

Otras situaciones que causan problemas relacionados con el sueño

Una de las causas más frecuentes que suelen alterar el sueño son ciertos problemas psicológicos como el estrés y la ansiedad.

El estrés está considerado como uno de los principales problemas que causa insomnio, puesto que las preocupaciones constantes que pueden darse a nivel laboral y/o personal impiden desconectar. Esto puede causar tanto la imposibilidad de conciliar el sueño como de despertarse en medio de la noche.

De la misma forma, la ansiedad también está muy relacionada con el insomnio puesto que conlleva a que el cerebro esté en un estado permanente de alerta. Da lugar a problemas para descansar correctamente puesto que dificulta la capacidad del organismo para llegar a la fase del sueño REM, la cual se caracteriza por alta actividad cerebral, y es cuando aparecen los sueños.

Combatir el insomnio y los problemas para dormir

A pesar de que en función del tipo de insomnio o la causa que lo provoque se ha de combatir de forma distinta, se pueden llevar a cabo unos hábitos generales que contribuyen a la mejora de la calidad del sueño.

  • Tener una rutina regular. La Sociedad Española de la Farmacia Familiar y Comunitaria recomienda tener una rutina regular, intentando dormir y levantarse a la misma hora, así como realizar el mismo ritual antes de acostarse como poner la alarma, lavarse los dientes, etc. Asimismo, se aconseja irse a la cama en el momento en el que empieza a entrar el sueño y pasar el tiempo de descanso necesario en la cama intentando que este no supere las 8 horas.
  • Ejercicio físico regular. Por otra parte, la realización de ejercicio físico diario es beneficioso para mantenerse en forma y ayudar a regular el ciclo de sueño. Sin embargo, se recomienda realizarlo horas antes de irse a la cama, puesto que “activa” nuestro cuerpo generando endorfinas. En cambio, practicar yoga sí es recomendable antes de ir a dormir ya que contribuye a que el cuerpo se relaje y se reduzcan los niveles de estrés.
  • Espacio relajado. Igualmente, la creación de un espacio relajado sin ruidos, sin luz de pantallas ni exterior o artificial y con una temperatura adecuada ayuda a reducir las causas ambientales que pueden producir trastornos en el sueño.

Existen alimentos cuyas propiedades pueden ser un buen aliado para ayudar al ciclo del sueño. Entre ellos, se pueden encontrar los lácteos, las legumbres, la fruta o los frutos secos que son ricos en melatonina; por otra parte, el pavo, el pollo, los lácteos, el pescado, los huevos o algunas frutas como el plátano, son ricos en triptófano.



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