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¿Se te cae el pelo? Descubre por qué ocurre esto y cómo evitarlo

Publicado: 23 noviembre, 2020 | 5'

Durante los cambios de estación, y, más concretamente, en otoño, es habitual sentir que se nos cae más el pelo de lo habitual. Esto comienza un estado de alerta que nos hace dudar de si esto es algo normal y temporal o, por lo contrario, ocurre de forma excesiva y es necesario tomar medidas para aminorar su caída.

En su estado normal, nuestro pelo pasa por tres fases: el crecimiento, el reposo y la caída. Sin embargo, la etapa de la caída dura aproximadamente tres o cuatro meses y conlleva que se pierda una media de 100 cabellos cada día. Asimismo, la Academia Española de Dermatología y Venereología afirma que el otoño es una época en la cual el pelo es propenso a caerse para que este se renueve y que, con el paso de algunos meses, se vuelva a regenerar.

Por ello, a pesar de que diariamente se cae cierta cantidad de pelo, existe un equilibrio que hace que este sea sustituido y se recupere la cantidad. El problema aparece cuando este ciclo se desestabiliza, que puede ocurrir por diversas causas. No obstante, es importante saber que cuando se trata de un hecho localizado y temporal es un proceso reversible y, por lo tanto, tiene solución.

¿Por qué se nos cae el pelo?

El llamado efluvio telógeno tiene lugar cuando la caída del pelo es superior a lo habitual y se produce cuando el período de crecimiento no llega a completarse. La Fundación Piel Sana explica que, de forma general, aparece entre 3 y 4 meses después de que una razón concreta lo origine y, tras cesar el motivo inicial que lo ha causado, se restablecerá la cantidad de cabello normal.

De esta manera, es conveniente averiguar la causa por la que el pelo se cae, con el fin de poder actuar en caso necesario. Existen determinados factores que intervienen en este proceso, entre los más comunes se encuentran:

  • Componentes genéticos.
  • Enfermedades.
  • Estrés.
  • Carencias nutricionales.
  • Alteración de las hormonas.
  • Postparto.
  • Efectos secundarios de determinados medicamentos.
  • Envejecimiento.

Caida del cabello en mujeres

Caída del pelo en otoño o cambios de temperatura

Además del proceso natural de caída que sigue el pelo, en época otoñal se produce con mayor intensidad. Durante el verano, nuestro cuero cabelludo experimenta ciertos procesos frente a la radiación de los rayos solares, lo que hace que la cantidad sea más abundante. Además, la exposición solar estimula su crecimiento.

Sin embargo, durante los meses de otoño los días comienzan a ser más cortos y, por lo tanto, la luz solar le llega en menor medida. Además, durante esta época de vuelta a la rutina es habitual encontrarse en un periodo de mayor tensión y/o estrés.

Asimismo, los altos cambios de temperatura que se producen entre el día y la noche o el frío exterior y la calefacción interna hacen que el pelo sufra. Por tanto, estos factores ayudan a que se produzca una caída estacional.

¿Afecta el estrés a la caída del cabello?

El estrés es una de las causas del efluvio telógeno, por lo que afecta en la caída del cabello. Esto se debe a que unos niveles altos de estrés o ansiedad alteran nuestro organismo, debilitando ciertos aspectos como la piel.

Una de las formas de diferenciar la caída de pelo por estrés de otros tipos es porque, en este caso, la pérdida se produce perdiendo densidad en todas las zonas de la cabeza, a diferencia de otros motivos que generan claros en zonas concretas. Además, la caída producida por estrés no se produce de forma inminente, sino que es progresiva.

No obstante, a pesar de que no podemos evitar la caída por esta razón, sí que podemos tomar medidas para que se restaure.

El embarazo y el postparto o lactancia

Durante el embarazo, no suelen producirse pérdidas de cabello puesto que este suele encontrarse en el período de reposo debido a los cambios en las hormonas, así como por la bajada de estrógenos en los días cercanos al parto. En cambio, este retraso en la caída hace que, cuando las hormonas vuelvan a su estado normal, el pelo se caiga durante los tres o cuatro meses siguientes al nacimiento del bebé.

De hecho, la American Pregnancy Association estima que esto les ocurre a entre el 40% y 50% de las mujeres que han estado embarazadas. De igual manera, transcurrido aproximadamente un año, el pelo regresa a su estado y cantidad normal.

¿Qué vitaminas y nutrientes están relacionados con nuestro cabello?

 

  • Vitamina C: sus efectos antioxidantes ayudan a las células que hacen crecer el cabello, así como tiene efectos positivos en la producción del colágeno.
  • Vitamina A: participa de los procesos de crecimiento celular, además de ayudar a mantener una piel normal.
  • Minerales: como el hierro, el zinc, el cobre o el magnesio son de importancia para la estructura del pelo.
  • Vitamina B: la presencia de diferentes vitaminas de este grupo como la B7 (biotina) o la B3 (niacina) o el ácido fólico son favorables para el funcionamiento del metabolismo, especialmente dentro de los folículos capilares.

La importancia del zinc y la biotina

El rol de estos dos nutrientes tiene mucha importancia para el mantenimiento del cabello. Tanto el zinc como la biotina ayudan a las actividades metabólicas de tejidos cuyas células se multiplican rápido, como el cabello.

Por su parte, la biotina contribuye al normal mantenimiento del cabello, y el zinc participa en el metabolismo de proteínas y ácidos grasos que son elementos primordiales en la estructura de los tejidos, entre ellos el cabello. Por estos motivos, la asimilación de estos dos elementos a través de una dieta equilibrada es determinante para la salud capilar.

El papel del colágeno

El colágeno es una proteína que se encuentra en nuestro organismo de forma natural y juega un papel fundamental en la formación de tejido, pero con el paso de los años su producción disminuye.

En el cabello, el colágeno ayuda a que las fibras capilares se engrosen y mantengan una estructura firme, logrando que el pelo tenga un aspecto más saludable y consolidado.

Cuida tu alimentación para evitar la caída excesiva del pelo

Es importante no descuidar la dieta de alimentos ricos en minerales y vitaminas como los mencionados antes, pues una alta insuficiencia de ciertos elementos nutricionales puede dar lugar, no solo a la pérdida de fuerza en el cabello, sino a que este disminuya su cantidad.

Entre la multitud de ventajas de las frutas y verduras, también tienen propiedades favorables para el pelo por su alto contenido en vitamina C en algunas de ellas como, por ejemplo, en el rábano, los arándanos, las espinacas o la naranja.

De igual manera, el pescado es fundamental en este caso. Aquellos ricos en omega 3 y en metionina como el salmón o el pez espada contribuyen a la estructura y metabolismo de los folículos.

Las legumbres y los frutos secos también intervienen en este proceso, puesto que sus propiedades ricas en hierro son claves para favorecer la firmeza del cabello. Por su parte, el huevo, por su alta composición en biotina le hace ser un alimento idóneo para ayudar al crecimiento del pelo.

Asimismo, también es necesario evitar la ingesta de alimentos abundantes en grasas o fritos.

Y, no solo llevar un control de los alimentos que ingerimos es importante, las bebidas también lo son. El consumo de alcohol y de cafeína puede provocar deshidratación, lo que puede propiciar un mayor desprendimiento del cabello. Sin embargo, beber mucha agua ayuda a conseguir un cabello saludable.



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