Prebióticos y probióticos: ¿cuál es su diferencia?

Publicado: 1 junio, 2020 | 6'

Seguro que en más de una ocasión has escuchado a tu médico o a algún pariente cercano hablar sobre la combinación de prebióticos y probióticos en momentos puntuales en los que el estado de bienestar intestinal no se encuentra al 100%. Pero ¿en qué se diferencian unos y otros? ¿Cuándo es recomendable tomarlos? ¿De qué manera favorecen a nuestra salud? 

prebioticos y probioticos

Para comprender su uso y los beneficios que aportan a nuestro organismo, es también importante entender su relación con el mantenimiento de la flora intestinal, es decir, el conjunto de bacterias y microorganismos que se alojan en nuestro intestino. Mantener el estado de nuestra flora intestinal en condiciones óptimas permite que se conserve una condición saludable de nuestro organismo y además sea estable. 

Este conjunto de bacterias y microorganismos, además, se encargan de realizar funciones esenciales para nuestro bienestar, como, por ejemplo, protegernos frente a posibles diarreas provocadas por tratamientos antibióticos, facilitar la absorción de nutrientes, reforzar nuestro sistema inmunitario y contribuir al correcto funcionamiento de nuestro sistema digestivo, entre otras. 

Sin embargo, frente a previsibles situaciones que puedan alterar su estado (estrés, consumo continuado de antibióticos, desequilibrios alimenticios, etc.), es importante que siempre se mantengan unos hábitos de vida saludables, que englobe desde una alimentación adecuada, un ritmo de vida activo, el no consumo de alcohol y tabaco, etc. 

Asimismo, incluir probióticos y prebióticos en nuestro día a día permitirán que el buen estado de la flora intestinal se reestablezca y funcione favorablemente.  

¿Qué son los probióticos y para qué sirven?

Según palabras de la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), los probióticos se definen como aquellos “microorganismos vivos que, cuando se consumen en cantidades apropiadas, como parte de un alimento, confieren al huésped un beneficio para la salud”.

Integrar estos microorganismos vivos o bacterias “buenas” en nuestros hábitos diarios permite que el ecosistema intestinal se muestre lo suficientemente reforzado ante posibles desórdenes en la salud y que mejore también su fisiología digestiva. 

Probióticos naturales

Los probióticos naturales son aquellos microorganismos vivos que se encuentran de manera natural en muchos de los alimentos que consumimos en nuestro día a día. Introducir probióticos naturales en nuestros hábitos alimenticios diarios aporta beneficios directos sobre nuestra flora intestinal o microbiota, manteniéndola ante cualquier desajuste intestinal, como pueden ser las diarreas, los gases, el decaimiento del sistema inmune o incluso la hinchazón de estómago, entre otras consecuencias.

No obstante, existen diversos alimentos probióticos naturales con una importante carga de “microorganismos buenos” que contribuyen tanto al buen estado de las defensas como al normal funcionamiento del sistema digestivo y que, seguro, llevas tiempo incluyendo en tu dieta diaria, sin saber los importantes beneficios que contienen para la salud de la flora intestinal. Algunos de ellos son:

  • Yogur. Es uno de los alimentos probióticos naturales más comunes y consumidos por la población. Sin embargo, a la hora de elegir el más adecuado hay que tener en cuenta que no todos valen, sino que hay que escoger especialmente aquellos que sean naturales y no hayan sido pasteurizados. Preferiblemente consumir aquellos elaborados a partir de leche de cabra y oveja, ya que son mucho más ricas en probióticos.
  • Kéfir. Es otro de los probióticos naturales más utilizados a la hora de mantener la salud de la flora intestinal, muy similar al yogur. Se trata de una bebida fermentada gracias a una combinación de bacterias y levaduras y que resulta fácil de preparar en casa. Entre sus beneficios se encuentra apoyar las defensas del organismo y la facilidad que aporta a la digestión de las comidas
  • Aceitunas y encurtidos. Un aperitivo que casi nunca falla en comidas y reuniones con amigos y familiares y del que, seguramente, desconocías sus beneficios como probiótico natural. Su ingesta contribuye al beneficio de la salud del organismo debido a aquellas bacterias vivas que se obtienen en el proceso de fermentación de estos frutos y vegetales.
  • Chucrut. Se obtiene mediante el proceso de fermentación de la col blanca o repollo y aporta beneficios para el tránsito intestinal y la salud digestiva en general. Además, es una importante fuente de vitamina C.  
  • Kombucha. Se trata de una bebida de origen chino y que se obtiene mediante la fermentación de las hojas del té negro. Es todavía uno de los probióticos naturales más desconocidos pero que, de igual modo, aporta importantes beneficios a la salud del organismo. 
  • Chocolate negro. Además de ser una auténtica delicia para nuestro paladar, también se encuentra dentro de los numerosos probióticos naturales beneficiosos para nuestro organismo. Cuenta incluso con más probióticos que cualquier otro tipo de lácteo.

Beneficios de tomar probióticos

Incluir en nuestra rutina del día a día la ingesta de alimentos probióticos, como los citados anteriormente, o suplementos probióticos aporta innumerables beneficios para el mantenimiento y el buen estado de nuestra salud. Entre sus funciones se encuentran:

  • El aumento de la absorción de nutrientes, como son el hierro, el calcio o la vitamina B, entre otros. 
  • Preservar la integridad intestinal frente a posibles enfermedades intestinales
  • Mantener el buen funcionamiento de la digestión.
  • Favorecer el buen tránsito intestinal y preservar el mantenimiento de la barrera intestinal, frente a la ingesta de antibióticos, los cuales producen alteraciones en el equilibrio de la flora intestinal. 
  • Participar del buen mantenimiento y funcionamiento del sistema inmunológico
  • Ayudan a digerir la lactosa, importante también para aquellas personas que hayan desarrollado intolerancia a la lactosa. 
  • Ayudan en el manejo de intolerancias alimentarias y alergias.  
  • Muy útiles para enfermedades en viajes, como pueden ser las diarreas causadas por alimentos contaminados o poco habituales en nuestra dieta.
  • Mantienen la integridad de la mucosa intestinal.
  • Impiden el desarrollo y crecimiento de bacterias malas en el intestino

¿Cómo y cuándo tomar probióticos?

Existen dos formas diferentes de incluir probióticos entre nuestros hábitos. Por un lado, y como hemos visto anteriormente, aumentando el consumo de alimentos naturales ricos en probióticos o microorganismos vivos, como pueden ser el yogur, el kéfir, las aceitunas e incluso el chocolate negro, y complementando nuestra dieta con suplementos probióticos

En este último caso, pueden presentarse tanto en forma de sobres, líquidos o en cápsulas y deben ser diluidos en agua o jugos naturales para su consumición. Sin embargo, y ante la gran variedad de opciones, lo mejor es dejarse aconsejar por un profesional sanitario que sepa indicarnos muy bien cuál de ellos se adapta mejor a nuestras necesidades y circunstancias. 

Por su parte, en cuanto al momento adecuado para tomar probióticos, es importante tenerlos siempre presentes en aquellos momentos en los que consideremos que estos microorganismos se pueden ver afectados o amenazados por razones adversas, como puede ser la ingesta continuada de antibióticos, alergia, si tienes algún tipo de infección, etc. Aunque también suele ser aconsejable su uso diario

Por su parte, también hay que tener en cuenta el momento preciso en el que se deben tomar, siendo lo más aconsejable hasta 30 minutos antes de la comida o bien durante la comida

prebiotico banana

¿Qué son los prebióticos y cuáles son sus beneficios?

Los prebióticos son un tipo fibras vegetales alimentarias no digeribles que estimulan el crecimiento de bacterias beneficiosas en el intestino. El hecho de no ser digeribles hace que pasen directamente por el sistema digestivo para transformarse en alimento para todas aquellas bacterias “buenas” que se alojan en nuestro intestino. Recurrir a la alimentación es la única vía de acceso a los prebióticos, presentes en numerosas frutas y verduras. Sobre todo, en aquellas que contienen carbohidratos complejos como, por ejemplo, la fibra.  

Alimentos prebióticos

Entre los alimentos ricos en prebiótico, los más aconsejados son aquellos ricos en fibras, almidón resistente, inulina y oligosacáridos. Normalmente, los prebióticos suelen encontrarse en aquellos alimentos que son de origen vegetal y, también, en la leche materna:

  • Cebollas.
  • Ajo.
  • Bananos o plátano.
  • Tomates.
  • Alcachofas.
  • Miel.
  • Espárragos.
  • Legumbres secas.
  • Cereales.

Diferencia entre probióticos y prebióticos

Aquello que diferencia a los probióticos de los prebióticos, y viceversa, es que mientras que los probióticos son microorganismos vivos que se consumen como parte de un alimento o mediante la suplementación nutricional, los prebióticos son un tipo de fibra alimentaria que estimula el crecimiento de los probióticos y otro tipo de bacterias que se alojan en nuestro organismo. Asimismo, para recurrir a probióticos se puede optar bien por la vía natural de la alimentación o bien por la ayuda de los suplementos nutricionales, mientras que los prebióticos se obtienen únicamente mediante alimentos concretos. 



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