Cambio horario, ¿cómo afecta a tu salud?

Publicado: 26 marzo, 2020 - Actualizado: 27 agosto, 2020 | 5'

La llegada de la primavera, efectiva a partir del 20 de marzo, supone no sólo el enfrentamiento a cambios y agentes que pueden afectar negativamente a nuestro estado de salud, sino también la adaptación a ciertos cambios que inciden sobre nuestra propia rutina diaria. 

Cambio horario de verano

Hablamos del conocido cambio horario de verano, que año tras año entra en vigor a final del mes de marzo. De forma generalizada, y para no alterar demasiado el discurso del día, este cambio se realiza durante la madrugada del día establecido ese año.

En el caso de este año 2020, el cambio horario de verano será durante la madrugada del sábado 28 de marzo al domingo 29 de marzo, teniendo que adelantar una hora nuestros relojes. Así, a las 02.00h de la madrugada, serán las 03.00h.

Este cambio de hora de 2020 llega en pleno confinamiento en los hogares por la alerta sanitaria, debido a una pandemia, por eso tendremos que adaptar algunos de los consejos para hacerle frente. 

Efectos del cambio horario en el organismo

Cambio horarioEsta alteración del cambio de hora es para muchos bien acogida, al disponer de más horas de luz al día, pero de una forma u otra, acaba perturbando la salud de nuestro propio organismo. En general, al igual que sucede con el cambio de horario propio del mes de octubre -también conocido como cambio horario de invierno-, hacer frente a ello puede suponer efectos realmente molestos para el cuerpo y la mente.

Estos efectos se manifiestan en ocasiones con somnolencia, irritabilidad, un bajo estado de ánimo, y la falta de atención y memoria. Esta repercusión generalizada, según expertos, puede llegar a relacionarse con una especie de ‘jet lag’ o desfase horario. Es decir, pequeños desajustes que se deben a un retraso o avance del Sistema Circadiano del cuerpo. Este está formado por el reloj Biológico, un grupo de neuronas en el centro del cerebro denominado Núcleo Supraquiasmático (NSQ).

¿Cuál es el origen del cambio horario?

En este cambio de hora participan más de 100 países de todo el mundo, entre los que se encuentran, por ejemplo, Estados Unidos, Australia, Chile, Irán, Alemania y Canadá. Su origen se remonta hasta finales del siglo XVIII, cuando Benjamín Franklin, uno de los padres fundadores de Estados Unidos, propuso la necesidad de este cambio como método de ahorro, aunque, finalmente, no llegó a término alguno.

Fue dos siglos más tarde, concretamente, en el año 1974, cuando se decidió institucionalizar esta medida, como consecuencia de la primera crisis del petróleo y la necesidad de contribuir al ahorro energético. Sin embargo, la controversia en torno a este tema siempre ha estado a la orden del día, con partidarios y detractores con relación a la efectividad de este cambio horario para el planeta. 

En este sentido, y con relación a España, entra a debate también la necesidad de que el país se adapte al huso horario que, por situación geográfica, le corresponde, en virtud de su posición con respecto al Meridiano de Greenwich. 

Esto significaría instaurar en España el mismo horario que Portugal y Reino Unido y no el que se mantiene vigente desde 1940, cuando el gobierno de Franco se inclinó por utilizar el horario de Europa Central en España y no el de Europa Occidental.

¿Cómo influye el cambio horario en la salud?

El simple hecho de adelantar una hora en nuestros relojes puede hacer que suframos pequeños trastornos que afecten a la salud de nuestro organismo. 

La incidencia del cambio horario de verano en la salud de las personas resulta ser mayor que en el de invierno, ya que el aumento de las horas de sol provoca una alteración en la secreción de la hormona conocida como melatonina y, por lo tanto, el retraso del sueño. Este fenómeno, que se puede entender como una especie de ‘jet lag’, está estrechamente relacionado con los desajustes en los ritmos circadianos.

Además, los síntomas más comunes que se manifiestan en el cuerpo humano debido al cambio de hora suelen ser la falta de concentración, somnolencia, irritabilidad, fuertes dolores de cabeza y un bajo estado de ánimo, siendo sobre todo muy común en personas mayores y niños. Igualmente, la falta de apetito o hambre a horas inoportunas, son otros de los efectos de esta falta de adaptación por lo que se recomienda mantener una rutina alimenticia regular. 

Si a todo ello le sumamos la situación de confinamiento obligatorio en el año 2020, estos efectos se podrían notar más en nuestro cuerpo. De ahí, la importancia de afrontarlo con naturalidad, pensar en las consecuencias positivas como el ahorro energético que supondrá tener una hora más de luz al día, y seguir algunos consejos básicos para mantener los hábitos y rutinas creados durante estos días excepcionales.

Buen despertar

Consejos para hacer frente a los síntomas del cambio horario

Aunque los efectos del cambio horario no se producen de igual manera en todos, incluso hay muchas personas que no los padecen, se pueden seguir unos consejos básicos para sentirnos mejor: 

  • Cuida tu alimentación. Evita consumir alimentos procesados y con un alto contenido en grasas. Asimismo, las comidas copiosas tampoco se presentan como la mejor opción para conciliar el sueño de manera regular. 
  • Evita consumir bebidas alcohólicas o excitantes antes de dormir, además de cafés o cualquier tipo de té. 
  • Sé constante con los horarios de descanso. A todo el mundo le descuadra contar con una hora menos de sueño (o más, en el caso del cambio horario de invierno). Sin embargo, mantener la misma rutina durante todos los meses del año te ayudará a evitar desajustes relacionados con el sueño.
  • Practica ejercicio de forma moderada y preferiblemente durante las primeras horas del día. La práctica deportiva resulta beneficiosa a la hora de conciliar el sueño. No se recomienda durante las horas más tardías de la noche, ya que suele activar el organismo.
  • Evita las siestas durante los primeros días, para conseguir que la adaptación al nuevo horario se lleve a cabo de manera natural. 

En definitiva, incluir esta serie de recomendaciones en la rutina diaria de uno mismo facilitará la adaptación del organismo a este nuevo cambio horario. Una realidad a la que debemos hacer frente dos veces al año y que incita a buscar opciones que mejoren y mantengan nuestra salud en un estado óptimo. 



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