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Una piel radiante con vitamina C

Publicado: 11 diciembre, 2020 | 4'

Seguro que has oído hablar de las múltiples propiedades que cumple la vitamina C en nuestro organismo. La más conocida de ellas es, sin duda, su rol en nuestro sistema inmune y defensas, ya que esta vitamina contribuye a su normal funcionamiento. Sin embargo, ¿sabías que también desempeña funciones en el buen estado de nuestra piel?.

Además de su importante rol en el sistema inmune, la vitamina C es fundamental en numerosos procesos celulares del cuerpo por su acción antioxidante. Así, esta vitamina es importante en procesos como la biosíntesis del colágeno en la piel, pero también en huesos, cartílagos y vasos sanguíneos.

Por todo esto es indiscutible que se ha vuelto muy popular por su uso en productos de cosmética, pero la vitamina C es un nutriente que debemos ingerir a través de la dieta de forma diaria, ya que nuestro cuerpo no es capaz de producirla. 

La alimentación, por tanto, es la única manera de mantener unos correctos niveles en nuestro cuerpo y que sea capaz de cumplir todas estas funciones que te contamos.

Beneficios de la vitamina C para tu piel

La piel es la primera barrera del ser humano con el entorno. Precisamente por esto, está constantemente expuesta a los rayos solares, la contaminación, productos químicos y, en definitiva, al posible daño de agentes externos. Todos ellos potencian la producción en el organismo de radicales libres, responsables del envejecimiento natural del cuerpo y que es visible en la piel en forma de arrugas, pérdida de elasticidad o caída del cabello.

La vitamina C (ácido ascórbico) se trata de una vitamina soluble en agua y es reconocida por sus propiedades antioxidantes, frente a los daños asociados con el foto-envejecimiento y los rayos UV. Neutraliza los radicales libres y protege a las células frente al estrés oxidativo, por lo que participa en aminorar los signos relacionados con el envejecimiento en la piel. 

Además, el ácido ascórbico es el antioxidante más abundante en los tejidos del cuerpo humano, especialmente en la piel, pero es un ácido inestable que puede ser fácilmente oxidado por la acción de la luz, el oxígeno o altas temperaturas.

¿Qué hace la vitamina C en nuestra dermis?

Por su acción en los tejidos y células, la vitamina C presenta propiedades útiles y convenientes para la piel, en cuanto a la protección frente al daño oxidativo, pero también por contribuir a la normal formación de colágeno.

El ácido ascórbico se trata de un antioxidante que modula las enzimas pro y antioxidantes que protegen nuestra piel, neutralizando los radicales libres que se producen tras la exposición de la luz ultravioleta (UV). Una continua exposición reduce en gran medida la disponibilidad de la vitamina en la piel, por lo que hay que prestar especial atención en la ingesta de vitamina C a través de la alimentación para mantener sus niveles en el organismo.

La relación entre vitamina C y colágeno

El colágeno es una proteína naturalmente presente en la piel, huesos y cartílagos, con un papel primordial en su mantenimiento y elasticidad. Con el paso de los años, la producción de colágeno disminuye, provocando así un debilitamiento de su estructura que puede dar lugar a la aparición de líneas de expresión o arrugas a medida que envejecemos.

La vitamina C contribuye al mantenimiento de los niveles de colágeno y a la correcta biosíntesis, así como a la producción de esta proteína en los tejidos cutáneos.

citricos vitamina c

¿Cómo llega la vitamina C a la piel?

La forma más común de obtener vitamina C es a través de la alimentación. Desde el sistema digestivo, el ácido ascórbico es transportado a las células desde los vasos sanguíneos presentes en la capa dérmica. En comparación con otros tejidos del cuerpo, la concentración de vitamina C en la piel es muy elevada.

Diferentes formas de encontrar vitamina C

  • Alimentos y complementos alimenticios

La forma más sencilla de proporcionar vitamina C al organismo es a través de la alimentación, puesto que está presente en numerosas frutas y verduras como las naranjas, pomelos o kiwis, pero también en pimientos o el brócoli. De forma común, se ha relacionado beneficiosamente la ingesta de frutas y verduras con el buen estado de la piel.

La ingesta de vitamina C en nuestra alimentación, puede complementarse con suplementos alimenticios que pueden ser ingeridos en formulados de cápsulas o líquidos.

  • Cosmética

Es muy habitual encontrar cosméticos con vitamina C en diferentes formatos como cremas o serums, cuyas formulaciones especiales mejoran su absorción a través de la piel, puesto que es una vitamina muy inestable y se oxida fácilmente.

  Referencias



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