La caída del cabello y nuestra dieta

Publicado: 15 junio, 2015 - Actualizado: 23 septiembre, 2020 | 3'

Durante el verano, la sal, el cloro y el exceso de sol han hecho de las suyas, alterando nuestro equilibrio capilar. También el estrés, las dietas inadecuadas que no aportan los nutrientes necesarios y otros actores externos nos afectan. Como resultado, el cabello se cae con más facilidad, además de mostrar un aspecto más reseco y quebradizo. Si quieres frenar su caída, no olvides que los cuidados internos son tan necesarios o más que los externos.
Piel
El cabello, al igual que la piel y las uñas, se halla en constante renovación y su metabolismo y regeneración son muy sensibles a los déficit nutricionales para nuestra dieta. De hecho, cualquier déficit vitamínico, mineral o proteico puede ocasionar debilidad, fragilidad y caída de cabello. La falta de hierro o anemia ferropénica puede provocarla. Una deficiencia en hierro, incluso sin llegar a padecer anemia, puede deteriorarlo y provocar su caída.

El cabello está compuesto también de otros minerales: magnesio, silicio, selenio, cobre... y para mantenerlo sano hay que garantizar la ingesta de estos nutrientes a través de la dieta. También es fundamental mantener un buen aporte de proteínas de alta calidad biológica: huevos, leche, queso, pescado..., sin olvidar las grasas de origen vegetal (frutos secos y aceite de oliva) que evitan tener el cabello seco y quebradizo. El ácido linoleico (presente el aceite de girasol y de soja) es esencial para gozar de un cabello brillante y sano.

No obstante, existen otras causas de origen no nutricional que pueden provocar la caída del cabello: nerviosismo, estrés, factores ambientales, problemas dermatológicos, ciertas medicaciones, cambios estacionales (durante el otoño, por ejemplo, a mucha gente se le cae el pelo más de lo normal), el uso de ciertos productos capilares (champús, lociones), etc...

La importancia de la Biotina y el Zinc en nuestra dieta

La asociación de biotina y el zinc ayuda a las actividades metabólicas de los tejidos que tienen células de rápida multiplicación, como es el caso de nuestro cabello, la piel y las uñas.

La biotina tiene un importante papel en la salud de la epidermis, pelo y uñas. Para las personas que siguen una dieta saludable, la deficiencia de biotina es rara. Además de absorberlo a través de las comidas, la biotina se genera por las bacterias de nuestro intestino. Sin embargo, en algunos casos, la deficiencia de biotina puede causar la pérdida de pelo. La biotina se encuentra en una gran variedad de alimentos, como pueden ser los huevos, el hígado, en el pan de levadura y los cereales.

El zinc es un mineral que el cuerpo de un adulto humano sano contiene de 2 a 3 g, y necesita alrededor de 15 mg de zinc dietético por día, encontrándose almacenado en los huesos. El zinc participa de innumerables procesos biológicos, entre ellos en la estructura de los tejidos (como el pelo) y en el proceso de crecimiento y regeneración de células y tejidos. El zinc se encuentra en la mayoría de los alimentos de origen vegetal y animal, pero las fuentes más ricas tienden a ser alimentos ricos en proteínas, como la carne, alimentos de mar, huevos, legumbres y cereales integrales.
Las deficiencias nutritivas pueden contribuir a la perdida de pelo debilitando su estructura, causando roturas y un regeneramiento lento. Estos problemas con el pelo que son causados por deficiencias nutricionales pueden ser corregidos con una dieta apropiada y equilibrada. Los principales elementos que están involucrados son la vitamina A, la biotina, vitamina C, cobre, hierro, zinc, proteínas, y agua.



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